lunes, junio 08, 2009

VALLEHERMOSO: NOTICIAS SOBRE LA PLAYA. Primera parte.


Vista aérea de La Playa (Vallehermoso)


El municipio de Vallehermoso (La Gomera, Islas Canarias) tiene varias playas: perfectas para el baño: Argaga e Iguala; bellas y salvajes: Arguamul y La Sepultura; nudistas: La Arena; sin encanto y sin arena: La Rajita; con arena y encanto: Alojera; feas y peligrosas: La Playa.
Como si no hubiera otra, la bautizaron con el nombre de La Playa. Este punto de la costa tiene una historia tan extraña como interesante. Se halla a 3,5 km del casco urbano y cuando uno alcanza su orilla se encuentra frente a un mar que bate duramente sobre las piedras. A la izquierda hay dos edificios que fueron parte de sendos pescantes: uno en estado de ruinas y otro con el aspecto deprimente de haber sido "restaurado" de manera miserable. Algo antes de llegar a la playa, a mano derecha, hay unas sucias piscinas azules. También es muy probable que al llegar encontremos soplando un viento frío capaz de sacar a flote hasta el mal humor hasta del santo Job. Este es el panorama actual.
Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en que ese lugar, a pesar de las olas y el viento, era una preciosa playa de arena negra, con charcos agradables, casas, bares, barcos de pesca, pescante y hasta canchas de fútbol y de baloncesto. ¿Qué sucedió para llegar al estado actual?

Seda, orchilla y carpinteros de ribera
Retrocedamos algunos cientos de años. Es bueno tomar distancia, también distancia temporal, para ver mejor las cosas.
Si observamos el mapa de La Gomera levantado por el ingeniero italiano Torriani, a finales del siglo XVI, veremos marcada esta playa con el nombre de Spiaggia de Valle Hermoso.
Por esa misma época, el portugués Gaspar Frutuoso indica que no es fácil llegar a tierra en el Puerto de San José, como denomina a la Playa de Vallehermoso, refiriéndose, probablemente, al saliente que hoy se conoce como El Guindaste, debajo de los viejos pescantes. A pesar de estas dificultades, Frutuoso otorga cierta importancia a este embarcadero porque era el punto de atraque más cercano al puerto de Santa Cruz de La Palma y no existía, según él, otro mejor en toda la banda norte ni noroeste de La Gomera.
En cuanto a las mercancías que se embarcaban por La Playa de Vallehermoso en los siglos XVI, XVII y XVIII, destacan las sedas, la orchilla y la madera. Es probable que una parte de los cereales cultivados en las zonas de secano, como Tazo, junto a las excelentes cosechas de vino, también saliese por el mismo embarcadero.
Desde el siglo XVI, la gente de Vallehermoso exportaba muchos troncos de árboles con destino a Las Palmas de Gran Canaria, según se sabe por los protocolos notariales de la época.
En los inicios del siglo XVII, la carpintería de ribera estaba muy desarrollada en La Playa y se fabricaba un buen número de embarcaciones de tamaño considerable, pues alcanzaban hasta 70 pipas de capacidad.
En cuanto a la seda, su producción era muy abundante en el siglo XVIII y se enviaba a las islas realengas. Sobre la fabricación de la seda y la elaboración de diversas prendas dedicaré otro artículo en este mismo blog, igual que a la recolección de la orchilla.


Las olas amenazan al Pescante de Vallehermoso


La Bahía de Vallehermoso y su artilugio metálico
En el siglo XIX, Vallehermoso se había constituido en la población más rica de La Gomera y su tráfico marítimo era mayor que el de otros pueblos. Los marinos que llegaban a esta parte de la costa la conocían como la Bahía de Vallehermoso y así consta en los mapas de la época. El mar continuaba igual de bravo que en las anteriores centurias y se sabe que algunas veces gran parte de las mercancías se perdía, porque durante las operaciones se iba al fondo arenoso de la rada, a una profundidad de 20 metros aproximadamente. A veces, también se hundían los barcos, como evidencian los cañones extraídos en la década de 1960, cuya venta clandestina merecería también un apartado en este blog.
A medida que pasaba el tiempo, la actividad marítima se acrecentaba en La Playa, sobre todo después de la introducción del cultivo de plátanos y tomates. No se podía seguir dependiendo de las caprichosas marejadas que azotaban el embarcadero y, a principios del siglo XX, se decidió construir un artilugio metálico que permitiera realizar sin peligro los embarques de fruta. Se puso manos a la obra y, en el año 1904, lucía El Pescante o Guindaste junto al Risco de Genaro. Como muestra la fotografía antigua, desde la orilla se podía contemplar un enorme brazo de hierro que se alongaba sobre el mar y, con un mecanismo similar al de una grúa, subía y bajaba la mercancía en los veleros y vapores caleteros.
Paralelamente, se construyeron talleres de empaquetado de plátanos y tomates. También fueron surgiendo algunas casas y hasta una ermita dedicada a la virgen de Candelaria.
Sin embargo, en La Playa de Vallehermoso, el mar parece haber perdido la cabeza y algunos días procede como si su objetivo fuera no dejar piedra sobre piedra. De manera que un día sucedió lo inevitable.

(Continúa en Segunda Parte de La Playa de Vallehermoso)

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Bibliografía
Blázquez Martínez, J. M.: La explotación de la púrpura en las costas atlánticas de Mauritania Tingitana y Canarias. Nuevas aportaciones. Anuario de Estudios Atlánticos Tomo II nº 50 pp 689–704. Casa de Colón. Madrid - Las Palmas de Gran Canaria, 2004.
Frutuoso, G.: Saudades da Terra. Fontes Rerum Canariarum, XII. Instituto de Estudios Canarios. La Laguna. 1964.
Glas, George: The Story of the Discovery And Conquest of the Canary Islands: Translated from a Spanish Manuscript lately foundin the Island of Palma. (Ejemplar conservado de la Universidad de Michigan. Estados Unidos de América). D. Chamberlaine. Dublín. 1767.
Mederos Martín, Alfredo y Escribano Cobo, Gabriel: Fondeaderos y Puertos de La Gomera y El Hierro. Anuario de Estudios Atlánticos. nº 44 pp 429-475. Casa de Colón. Madrid - Las Palmas de Gran Canaria. 1998.
Torriani, Leonardo: Descripción e historia del reino de las Islas Canarias antes Afortunadas, con el parecer de sus fortificaciones. Goya Ediciones. Santa Cruz de Tenerife. 1978.
Viera y Clavijo, José de: Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria. Tomo III. Imprenta de Blas Román. Madrid. 1776.

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